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No soy tu madre, soy tu pareja

No soy tu madre, soy tu pareja

¿Te has visto alguna vez a ti [email protected] riñiendo a tu pareja como si fueras su madre? ¿O dándole sermones cómo si fueras su padre? ¿Sientes que siempre tienes que ser tú el fuerte cuando hay algún problema? O por el contrario, ¿que tú sueles ser el más débil que necesita ser protegido?

Todas las personas asumimos roles en nuestras relaciones con los demás, en especial en pareja. El hecho de que tomemos uno u otro dependerá de muchos factores, en especial, de las experiencias que hemos vivido.

No pasa nada si puntualmente te comportas más como su madre, hermana o amigo, que pareja, o que a veces te sientas débil y necesites la fuerza del otro, pero es necesario que estos roles no sean rígidos ya que, en pocas palabras, se cargan la relación. Lo que puede llegar a ocurrir es que uno sienta que ya no puede ser él mismo, que no tiene derecho a decir lo que piensa o lo que siente y asume un rol de forma rígida.

Se rompe la comunicación 

Uno de los mayores problemas que aparecen cuando hay rigidez en los roles, es que corta el diálogo en la pareja. Por ejemplo, al asumir el rol de ‘protector’, estoy dando por sentado lo que tú necesitas sin necesidad de preguntarte, porque claro: «yo ya lo sé». Y tú sabes que, como yo te protejo, soy siempre muy fuerte y resistente ante todo, no me hace falta nada, así que tú tampoco preguntas. Y se crea un desequilibrio brutal en la relación que no beneficia a nadie.

Si no hay comunicación auténtica, la relación se automatiza, es decir, nos solemos comportar siempre de la misma manera. Se convierte en algo previsible y esperable.

Esta rigidez también es enemiga del deseo sexual. Si yo siempre te estoy sermoneando, diciéndote lo que tienes que hacer o cuál es la mejor decisión a tomar como si fuera tu padre, no va a despertar los instintos más salvajes, por lo menos no los sexuales. Acabarás viendo a tu pareja sin darte cuenta más como un padre, y eso interferirá mucho en que puedas sentir pasión por ella.

El luchador: quién tira del carro

Uno de los roles más asumidos en una pareja es el de ‘luchador’, asumiendo, por sí solo, la misión de hacer lo posible para que la relación funcione. Y acabará cansado, quemado o lleno de cicatrices. ¿Qué rol puede asumir el otro miembro de la pareja ante este comportamiento “luchador”? Lo más común, es que se acomode y se acostumbre a que sea el otro el que empuje por los dos, no siendo especialmente bueno para su autoestima tampoco.

Muchas personas están tan enamoradas de la idea de estar en pareja, de compartir su vida, que no se plantean si la persona con la que viven esa historia es la que realmente quieren para sí mismas. Y luchan y pelean por la relación, no queriéndose dar cuenta del daño que esto les produce.

 

Conclusión

Para que la pareja funcione debemos permitir al otro ser quién es, quién necesita ser o incluso quien sueña ser. Flexibilizar las etiquetas que nos hemos puesto mutuamente e incluso intercambiarlas. Y todo esto se consigue con un diálogo permanente y mucha libertad para poder expresar aquello que queremos o necesitamos. Otro ingrediente fundamental es que haya suficientente autoestima por las dos partes para poder aceptar al otro y permitirle ser auténtico, y para ello debemos permitírnoslo primero a nosotros mismos sin demasiado miedo (algo siempre hay) de ser rechazados o abandonados.

Cuéntame ¿asumes el rol de padre o de madre en tu relación? ¿Permites que tu pareja sea quien es y dejas espacio para la flexibilidad?

Te leo en comentarios.