Herramientas para evitar que tu pareja se resienta estas Navidades

Herramientas para evitar que tu pareja se resienta estas Navidades

Llegan las Navidades y con ellas las reuniones familiares y esto, en algunas parejas, puede ser motivo de muchas discusiones. De hecho, uno de los motivos de crisis de las parejas que llegan a mi consulta son las tensiones con la familia de origen de cada uno, es decir padres, hermanos, tíos…. Puede que haya problemas en los dos lados de la familia o solo en uno, pero esta situación siempre deteriora la pareja. 

Si existen conflictos, durante el resto del año suelen evitarse poniendo distancia y reduciendo al mínimo el contacto. Se acaba convirtiendo en un tema tabú dentro de la pareja, que cuando se saca suele ser motivo de malestar y discusiones.

Pero toda esta situación, que se esconde debajo de la alfombra, suele estallar de vez en cuando y muchas veces en discusiones que aparentemente nada tienen que ver con este tema pero que, si rascamos un poco, lo detectamos.

Cuando te duele, atacas

Una de las cosas que pasan con nuestras familias, es que cuesta ver y verbalizar lo que no me gustan de mis padres o hermanos, pero que lo diga el otro, aunque sea algo con lo que yo, en parte, esté de acuerdo, hace que te pongas a la defensiva. El cerebro lo suele interpretar como un ataque y activa las defensas. Sin darte cuenta al sentirte atacado, ves a tu pareja como “el enemigo” que te ataca y acabamos los dos metidos en una guerra.

Me suelen decir: “es que si no fuera por su familia, nuestra relación iría genial”. Se ve como el único motivo que te aparta de la felicidad con la pareja. Pero eso suele ser solo la punta del iceberg. Lo importante es saber que, si alejamos de alguna manera a nuestra pareja de su familia de origen, normalmente eso nos va a pasar factura, porque es como imponerle renunciar a una parte de sí mismo.

El contraproducente reproche

Cuando estamos en pareja, uno de los recursos que se utilizan cuando sentimos dolor, cuando algo nos ha molestado es el reproche. Tú has hecho o has dicho algo, yo lo interpreto de una forma que me duele y te devuelvo eso en forma de comentario orientado a que te sientas tan mal como yo me he sentido.

Pero si puedes mirar a tu pareja más allá de ese comentario, lo que necesita en ese momento es sentirse querida. Está dolida, no se siente querida y necesita cariño, pero el reproche genera justo el efecto contrario, aleja de nosotros a la persona que nos gustaría que nos quisiera. El reproche nos conecta con nuestro niño: no me responsabilizo de mis emociones y te culpo a ti de ellas.

¿Qué hacer ante toda esta situación?

En primer lugar habría que entender que cuando hacemos una crítica de la familia de nuestra pareja, seguramente sea como meter el dedo en una herida que él o ella ya tenía. Desde ese estado de dolor nos contestará a la defensiva. No será por hacernos daño sino para defenderse del dolor que siente.

Te preguntarás, entonces qué hago si me molestan cosas, ¿no se las digo y me lo quedo dentro? Esto tampoco es la solución porque, tarde o temprano, saldrá de forma explosiva. Es mejor comunicarlo, pero antes de decirlo aplicaría dos pasos.

Primero, hacer el movimiento de mirar desde fuera hacia dentro y responsabilizarse, que no culpabilizarse, por lo que estás sintiendo. Intentar ver si esto me puede estar descubriendo algo de mí que desconocía y que me puede aportar mucho saberlo. ¿Porque me esta molestando esto? ¿Y que me puede decir de mí?. El autoconocimiento te hará sentirte mucho más libre y en paz contigo mismo.

Segundo paso, una vez he mirado hacia dentro se lo puedo expresar a mi pareja pero empatizando con ella, poniéndome en su lugar, no desde la víctima y el reproche sino desde el interés de encontrar una solución si la hay o aceptar la situación lo mejor posible si en este momento no vemos esa solución.